sábado, 15 de agosto de 2026

La playa. Cesare Pavese



Cesare Pavese la definió como una distracción, un ejercicio de estilo sin valor literario y agradeció que pocas personas hubieran la novela. Suponemos que exageró la dureza de la crítica autoinflingida, porque, precisamente, La playa atrae por su ligereza y la promesa que implica la playa como símbolo inconsciente (el límite entre dos universos incompatibles, el movimiento continuo, el placer y la violencia). Después de su lectura, La playa permanece  al reflejarnos nuestra propia juventud como una realidad extrañada vivida por otra persona. permanece en su belleza integradora la imagen del amor y del deseo como energías vitales y por la tensión que presuponen una serie de heridas abiertas en la vida adulta que, al mismo tiempo, paralizarán el tiempo de la conciencia y justificarán la existencia. 

Pavese se mostró terriblemente duro con su texto publicado por capítulos en una revista. Afirmó que quería alejarla del conjunto de su obra porque no se caracterizaba por la brutalidad, no era proletaria y describía un ambiente que no era el suyo. Tan despectivo fue con el texto que aseguró que se avergonzaría de La playa "si acaso mereciese la pena". Por otro lado, se trata de su novela más luminosa. El mar de esa playa es el Mediterráneo y quizás, la antesala de su libro más profundo: Diálogos con Leucó


Al finalizar la novela,  el narrador concluye: empezaba a comprender que nada es más inhabitable que un lugar donde se ha sido feliz". Pero La playa no presenta un inicio ni un final claros. Escrita a principios de los años cuarenta, la novela narra la visita vacacional del narrador a la casa de la playa de un antiguo amigo y de su pareja (un amigo con quien le unía una estrecho vínculo que permanece, aunque la vida y las evoluciones personales, les ha separado). Toda la novela gira al rededor de Celia, una mujer cuya presencia influencia de manera distinta la energía vital de los dos hombres, en una situación que parece una tensión sexual, pero que en realidad representa la vida y la postura que tomamos ante ella. 

El protagonista narrador, al que apenas conocemos es el único personaje indiferente al sexo (quizás porque ve inalcanzable a Celia, quizás porque permanece fuera de la vida) lo que le permite la introspección y el análisis de la realidad interior. En un momento dice: "me quedé solo, sentado en el banco. Sentí aquel hosco placer mío de quedarme al margen, sabiendo que, a pocos pasos de la sombra, los demás se agitaban, reían y bailaban. No me faltaba materia para reflexionar". También afirma en otro momento que cuando se fuma no se profundiza, el pensamiento es ligero y superficial como el humo. 



La misoginia real, poética y conceptual y vulnerable de Pavese amerita un inciso. Pavese se sintió dañado por su incapacidad para generar deseo en las mujeres, por sus fracasos sentimentales y su extrema rigidez vital. Lo vemos en sus diarios y en su obra continuamente. En La playa, leemos: "Pero es mala. Es como todas sus mujeres, que se aprovechan del ridículo para avergonzar a los hombres". No obstante, su misoginia, tan claramente provocada por la competencia de un mundo de hombres, nos permite comprender nuestra sociedad y sus taras desde la sinceridad expresiva del autor. Él mismo lo explica en sus diarios personales, publicados tras su suicidio bajo el nombre de El oficio de vivir, se lamenta continuamente de no ser capaz de provocar orgasmos en su amante. Así, en su obra se refleja un universo masculinizado de hombres que actúan bajo la influencia de las mujeres (la naturaleza). Un mundo de hombres (Italia) que no se dirigen a sí mismos y que sus acciones y sentimientos están manipuladas, influenciadas por la energía arbitraria femenina (la naturaleza) que como las mareas de la playa que les conduce al caos en su expresión de cambio continuo y mutabilidad. 

La playa es una novela sobre un instante de la vida europea (en torno a los treinta años) en el que una persona observa su propia juventud. En ese verano, la personalidad se divide como un doble que se desprende de si mismo. La vida de la juventud se enfrenta como en un espejo, todavía cerca del cuerpo que permanece viviendo (ya se alejará con el tiempo) y el cuerpo que permanece viviendo se mira a si mismo por primera vez y no se reconoce en la imagen del espejo. Tampoco se reconoce en su cuerpo que adquiere una nueva dimensión física, ética y poética: la juventud ha terminado como se desgaja el pétalo seco de una flor y es exclusivamente ese frágil, sutil, confuso y bello instante el que Pavese pretendía describir 


Más información interesante: 

Bicidue.com: La juventud resbaladiza. Reivindicación de La playa de Cesare Pavese

El paxaru verde: La playa de Cesare Pavese. 

Un libro al día: La playa y otros relatos. 

Womans soul: reseña de La playa de Cesare Pavese. 

Zenda libros: La playa de Pavese. 




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