viernes, 19 de julio de 2013

Un diálogo sobre el poder y otras conversaciones. Michel Foucault.


A menudo los movimientos críticos con el sistema político-económico-social que sufrimos en occidente y exportamos al mundo -el capitalismo, la sociedad de consumo y sus diferentes disfraces- se centran en una visión orwelliana del orden social, donde el ciudadano es utilizado por el poder central como una herramienta de producción, no como un individuo. Y aunque en esencia así es, el capitalismo ha afinado sus manipulaciones para vender el control como libertad, el poder político ya no responde a un proyecto ideológico -sea del signo que sea- sino al control de la economía y la cultura queda relegada al entretenimiento masivo.

Quiero decir que la cosa se ha complicado bastante y la oposición critica a este sistema debería también afinarse y adaptarse a los modos de estas nuevas cabezas de la hidra. Por eso me sorprende que la mayoría de manifestaciones opositoras se enfrenten desde postulados ideológicamente simplistas y anticuados o desde la falsamente compleja crítica chomskiana (de Chomsky).

No comprendo por qué se olvidan las teorías y los puntos de vista de algunos pensadores de la corriente críticaemancipatoria. Me refiero a Marcuse, a Walter Benjamin o a los más modernos Baudrillard o Foucault.

Dicho esto, el mundo necesita a muchos Foucaults que vean la historia en perspectiva, que pongan en tela de juicio cada argumento y analicen los problemas de cada institución. Me gusta como el mismo definió su trabajo: "Estudio la historia de como las cosas se convierten en problemas". Lo que pasa que en la práctica nadie lo tiene en cuenta.



En este sentido quisiera transcribir un texto de Deleuze aclarado los postulados en los que se basa la teoría sobre el poder de Foucault. Es tremendamente interesante y actual.


1. Postulado de la propiedad (según el cual el poder el algo que posee la clase dominante). 

El poder no se posee, se ejerce, dice Foucault. No es una propiedad, es una estrategia: algo que está en juego. Sus efectos no son atribuibles a una apropiación, sino a dispositivos de funcionamiento. Dispositivos que no son unívocos, sino coyunturales (el poder no tiene finalidad ni sentido); dispositivos que siempre pueden ser invertidos, en un momento dado. "Este nuevo funcionamiento no niega ciertamente la existencia de clases y de sus luchas, pero dibuja otro cuadro, con otros paisajes, otros personajes, otros procedimientos que aquellos a los que la historia tradicional, incluso marxista, nos había acostumbrado.


2. postulado de la localización (según el cual el poder debe entenderse como poder del estado)

Este espejismo del estado vehícula, por lo menos, dos grandes errores políticos: 

a) plantear la toma del estado como toma de poder; 

B) plantear un contra-estado (el partido, el sindicato) como forma óptima de ejercicio del poder.

3. Postulado de la subordinación (según el cual el poder encarnado en el aparato de estado estaría subordinado a un modo de producción que sería su infraestructura)

Aquí, su réplica al mecanismo comunista se hará enteramente nítida: evidentemente que es posible hallar correspondencias más o menos estrictas entre un modo de producción que plantea unas necesidades y una serie de mecanismos que se ofrecen como solución. Pero hay que evitar el concepto estrecho de determinación, mostrando lo que hay de invento en el modo como se solucionan los problemas infraestructurales. El poder no es una mera sobreestructura. La economía supone unos mecanismos de poder inmiscuidos en ella. Hay que abandonar el modelo del espacio piramidal trascendente por el que de un espacio inmanente hecho de segmentos. "El poder tiene como caracteres la inmanencia de su campo, sin unificación trascendente; la continuidad de su línea, sin una centralización global; la contigüidad de sus segmentos sin totalización distinta:espacio serial".


4. Postulado del Modo de Acción (según el cual el poder actúa por medio de mecanismos de represión e ideología). 

Estás nos son sino estrategias extremas del poder, que en ningún modo se contenta con impedir y excluir, o hacer creer y ocultar. El poder produce lo real. En nuestras sociedades esta producción de lo real va a recibir un nombre: normalización, la forma moderna de la servidumbre. Normalización  es, por supuesto, imperio de lo normal, de la medida estadística, de la somnolencia a lo acostumbrado, pero también quiere nombrarse así la preeminencia de la norma en este ámbito, su proliferación cancerígena que recubre y despuebla todos los espacios abiertos de la ley. 

Foucault estable las siguientes diferencias entre el ámbito de la ley y de la norma: 

a) La ley es binaria (legal-ilegal); la norma está constituida por un sistema de gradaciones. 

B) la ley sólo interviene en caso de infracción; la norma interviene a lo largo de toda la vida. 

C) La ley interviene sólo cuando una institución se hace cargo de ella; la norma se da en un encabalgamiento de instituciones. 

D) La ley actúa al descubierto; la norma actúa en la sombra y por medio de los "normalizadores competentes".


5. Postulado de la legalidad (según el cual el poder del estado se expresa por medio de la ley).

Debe ponerse en juego otra comprensión de la ley: entender la ley no como lo que demarca limpiamente dos dominios -legalidad-ilegalidad-, sino como un procedimiento para gestionar ilegalismos. Ilegalismos que se permiten o se inventan como privilegios de clase. "Únicamente una ficción -dice Foucault- puede hacer creer que las leyes están para ser respetadas, que la policía y los tribunales están destinados a hacer que se las respete. Únicamente una ficción teórica puede hacernos creer que nos hemos suscrito de una vez por todas a las leyes de la sociedad a la que pertenecemos. Todo el mundo sabe también que las leyes están hechas por unos, y que se imponen a los demás. El ilegalismo no es un accidente, una imperfección más o menos inevitable. Es un elemento absolutamente positivo del funcionamiento social, cuyo papel está previsto en la estrategia general de la sociedad. Todo dispositivo legislativo ha articulado unos espacios protegidos y provechosos en los que la ley puede ser violada, con otros en los que puede ser ignorada, con otros finamente en  los que las infracciones son sancionadas. En el límite me atrevería a decir que la ley no está hecha para impedir tal o cual tipo de comportamiento, sino para diferenciar las maneras de vulnerar a la misma ley". 


Perfecto y extremadamente actual Foucault.











.....................

Aquí un poco de publicidad si me permitís.

isolagnosis.blogspot.com.es

www.facebook.com/isolagnosis












sábado, 13 de julio de 2013

Misterios. Knut Hamsun.



Decía Anaïs Nin que ella era el viajero Johan Nagel. Y la verdad es que es fácil identificarse con el protagonista de esta novela: en realidad, nadie en concreto y a veces un poco todos en nuestros peores momentos. En concreto: un joven de 30 años del que no sabemos nada más que su nombre y su comportamiento, que unos definirían como excéntrico y otros como enfermizo.

En cierto sentido Johan Nagel representa algo que todos hemos querido ser alguna vez en nuestra vida. -estoy seguro-: un punto de partida. "Alguien" a quién le ha pasado "algo" que, en cierto sentido, le permite iniciar un proceso de muerte y resurrección.

Aunque aparentemente nada diga lo contrario, y el discurso sea casi naturalista, Misterios no es una novela sobre los comportamientos sociales de sus contemporáneos, no es la descripción de un modo de vida y sus contrastes. Tampoco es una novela de tesis. No plantea ni propone nada. Misterios es una inmersión en el subconsciente a través del sueño. 



Me explico. 

Cuando Johan Nagel pisa el puerto de un pequeño pueblo Noruego, entra en un mundo de simbolismos y correspondencias que nada tiene que ver con las leyes de la lógica y la física. En este pueblo en el que Nagel ha llegado casi de la nada como un recién nacido, se enamorará, sentirá compasión, odio, felicidad, tristeza y miedo y convertirá cada pequeño hecho cotidiano en un misterio, en una interrogación por resolver. Como en un sueño en el que todo tiene un significado y un por qué y lo sabemos, pero no somos capaces de resolver el enigma. 

Un camino de autoconocimiento. O como mínimo, un viaje al interior de la conciencia con todo lo que eso supone. Pero también podríamos hablar del desgaste de la energía del individuo en una sociedad o un sistema que no le acepta. Y también del misticismo: sobre percibir y entender el mundo como procesos que dependen unos de otros, a veces incomprensibles.    

Por eso, al leer Misterios, de primeras, solamente podemos sentir un extrañamiento, como al despertar de un sueño. Pero no debemos olvidar que la mayoría de las veces los sueños dicen cosas importantes. 


sábado, 6 de julio de 2013

Trópico de Capricornio. Henry Miller.



Problamente la mejor novela de Henry Miller. O en cualquier caso su libro más útil. 

Una vez que has entregado el alma, lo demás sigue con absoluta certeza...

Así comienza el libro, la introducción a Historia Calamitatum y continúa reconociendo algo que para muchos es difícil de tragar y para otros solamente socarronería: 

En el fondo de mi corazón anidaba un asesino: quería ver a América destruida, arrasada de arriba a abajo.

Y a medida que seguimos leyendo la confesión, como si Henry Miller estuviera sentado delante de un párroco o en una sala de interrogaciones, es bastante más dura, a veces intolerable desde cualquier ética o moral. Pero sobre todo es como un espejo en el que muchos no quieren verse reflejado y otros se avergüenzan de sí mismos. 

Así, el relato de su juventud y primera madurez es descarnado y aveces terriblemente falso y exagerado, porque el autoconocimiento implica confesar incluso los que nos horroriza de nosotros mismos, para aceptarlo o para cambiarlo. Eso no importa. 

Después llegamos al pasaje más importante de la obra de Miller:

Las estrellas brillan tan claras, serenas, remotas. No se burlan de mí precisamente, sino que me recuerdan la fatalidad de todo. ¿Quién eres tú, muchacho, para hablar de la Tierra, de hacer volar las cosas en pedazos? Muchacho, nosotras hemos estado suspendidas aquí millones y billones de años.

Y el libro cambia de tono. Porque Capricornio no es una llamada de atención como Cáncer, no es un libro para artistas de vanguardia. Es la narración de su despertar espiritual, de su percepción de otro mundo y otras posibilidades. Descubrir el Tao sin saberlo. Había muchas cosas que decir y tenía que decirlo un tipo como Henry Miller, alguien que habría sido medianamente normal, mediocre (un muchacho sin importancia colectiva, solo un individuo, como decía Celine)) de no haberse dado un día un golpe en la cabeza.

Encerrado así durante días y noches sin interrupción, empecé a comprender que el pensamiento, cuando no es masturbación, es lenitivo, curativo, placentero. El pensamiento que no te lleva a ningún sitio te conduce a todas partes: todas las demás clases de pensamiento discurren por canales y, por lejos que lleguen, al final siempre acaban en la estación o en el depósito de máquinas. Al final siempre hay un farolillo rojo que dice !ALTO!

La obra de Miller en su conjunto es un viaje sobre la liberación que comienza con un profundo malestar y desarraigo, los padecimientos de Henry Miller, como los llamaba Jolan Chang, y terminan en una aceptación taoísta del mundo y sus contrastes. Pero Capricornio en particular es la descripción perfecta de cómo su cerebro empieza a pensar de un modo diferente:

A veces, sentado en un parque por la noche, especialmente en un parque cubierto de papeles y restos de comida, veía pasar a una que parecía ir al Tibet y la seguía con ojos desencajados con la esperanza de que empezara a volar, sabía que yo también sería capaz de volar y eso pondría fin a la tarea de cavar y revolcarse. A veces, probablemente a causa del crepúsculo u otras alteraciones, parecía como si volara efectivamente al doblar una esquina. Es decir, que de repente se elevaba del suelo por espacio de unos metros, como un avión demasiado cargado, pero esa simple elevación repentina e involuntaria independientemente de que fuese real o imaginaria, me daba esperanza, me infundía valor para mantener los ojos desencajados e inmóviles. 




Pero el proceso no fue tan sencillo. Lo que mucha gente olvida al referirse a Henry Miller, es que su obra nace en el dolor y el sufrimiento. De la inadaptación.  

Estoy radiante y resplandeciente, entusiasmado con nuevos descubrimientos, pero el centro todavía es de plomo, es escoria. Me echo a llorar... ahí mismo, como un niño. Ahora caigo en la cuenta con toda claridad: !Estas solo en el mundo! Estás solo... solo... solo.... es penoso estar solo... penoso, penoso, penoso, penoso. No tiene fin, es insondable, y es el destino de todos los hombres en la tierra, pero sobre todo el mío. Otra vez la metamorfosis. Todo vuelve a tambalearse y amenazar ruina... Vuelvo a estar en el sueño, el doloroso, el delirante, placentero, enloquecedor sueño de más allá del límite. Me encuentro en el centro del solar vacío, pero no veo mi casa. No tengo casa. El sueño era un espejismo. Nunca había casa en medio del solar vacío. Por eso es por lo que no pude entrar en ella. Mi casa no está en este mundo ni el siguiente. Soy un hombre sin casa, sin amigo, sin esposa. Soy un monstruo que pertenece a una realidad que todavía no existe. Ah, pero existirá, estoy seguro de ello. Ahora camino rápidamente, con la cabeza gacha, musitando para mis adentros...

La liberación de Henry trataba sobre la emoción, por eso la música fue algo tan importante en todo este proceso. La música, que alejada de toda ética, moral, ideología y filosofía, se convierte en un vehículo limpio y puro para profundizar en las emociones y unirnos estrechamente, más allá de los caminos marcados por el pensamiento y la educación de cualquier tipo. 

Si no hubiera habido música, habría acabado en el manicomio como Nijinsky. Lo habían descubierto regalando su dinero a los pobres... ¡lo que siempre fue mala señal! 

Pero el no fue el primero en darse cuenta de algunas cosas. Mucho de lo que nos dice recuerda a Conrand en El corazón de las tinieblas, y al coronel Schultz y a los hombres huecos de T. S. Elliot. Todos los que se llenan con sistemas y cuando descubren su vacío enloquecen de miedo. Dice Miller:

Es terrible ser civilizado, porque cuando llegas al fin del mundo no tienes nada que te ayude a soportar el terror de la soledad. Ser civilizado es tener necesidades complicadas, y un hombre en la flor de la vida no debería necesitar nada. He pasado todo el día atravesando campos de tabaco y sintiéndome cada vez más inquieto. ¿Qué tengo que ver con todo esto? ¿A dónde me dirijo? En todas partes la gente produce cosechas para otra gente y yo soy como un fantasma que se desliza entre toda esta actividad inteligible.

Especialmente sorprendente, por su sensibilidad y belleza, es la coda final final del libro, donde Miller confiesa una primera ausencia en la forma de una mujer que le quiso y desapareció. Un aviso temprano de que la vida idílica y placentera de la sociedad de consumo no estaba destinada a alguien como él. Y después, explica claramente de qué trata el libro: y una vez más, sobre June Mansfield. 






.....................

Aquí un poco de publicidad si me permitís.

isolagnosis.blogspot.com.es

www.facebook.com/isolagnosis


lunes, 17 de junio de 2013

La nausea. Jean-Paul Sarte.



Lo compré de segunda mano y nada más abrirlo se cayó un papelito en el que ponía: "un armiño camuflado, en Laponia". Así, de momento, empezó bien. Pero luego al leerlo lo primero que pensé es que yo podía hacerlo mejor. No sabría explicar por qué, pero es eso lo que pensé entonces.

Hoy día mi opinión no ha cambiado demasiado. En realidad creo que es un libro fácil en todos los aspectos. La verdad es que no he podido terminarlo esta vez. Lo que me dijo cuando lo leí hace años sigue diciéndolo ahora y con las mismas palabras exactas. Y eso no sé si es bueno.


"“Yo no tenía derecho a existir. Había aparecido por casualidad, existía como una piedra. Mi vida crecía en todas direcciones"

... la duda sobre la existencia y especialmente sobre el propósito vital del ser humano...

Pero en realidad, lo que me gusta del libro es que está datado a bolígrafo el 24 de marzo de 1983 (justo el año en el que yo nací, no el día ni el mes) por una tal Candela que firmaba con una florecita. 



Candela también subrayó mucho el libro. Lo que me lleva a preguntarme si marcaba determinadas frases para entender mejor a Sartre o para entenderse mejor a sí misma. En realidad no importa, porque a Candela tampoco le gustó demasiado el libro: a partir de la página 20 dejó de hacer anotaciones y ya no hay más marcas de lectura.

Estas son las frases que subrayó:

Es preciso decir cómo veo esta mesa, la calle, la gente, mi paquete de tabaco, ya que es esto lo que ha cambiado. Es preciso determinar exactamente el alcance y la naturaleza de este cambio...

No puedo escribir nada claro sobre las cuestiones del sábado y de anteayer, estoy demasiado alejado ya.

Tuve miedo.

Lo curioso es que no estoy nada dispuesto a creerme loco; hasta veo con evidencia que no lo estoy: todos estos cambios conciernen a los objetos. Por lo menos quisiera estar seguro de eso.

Fue una ligera crisis de locura.

Los extraños sentimientos de la otra semana me parecen muy ridículos.

Estoy curado, renuncio a escribir mis impresiones.

Si tuviera una sombra de conocimiento de mi mismo...

Creo que soy yo quien ha cambiado.

Lo que pasa es que rara vez pienso; entonces sin darme cuenta, se acumula en mí una multitud de pequeñas metamorfosis y un buen día se produce una verdadera revolución. Es lo que ha dado a mi vida este aspecto desconcertante, incoherente. 

Mi pasión estaba muerta, me había arrebatado y arrastrado durante años: en la actualidad me sentía vacío. 

Quisiera ver claro en mi, antes de que sea demasiado tarde. 

He trabajado de nueve a una en la biblioteca (no sé por qué subrayó esto).

Yo vivo solo, completamente solo. Nunca hablo con nadie, no recibo nada, no doy nada. 

No le pago: hacemos el amor de igual a igual. A ella le gusta (necesita un hombre diariamente y tiene otros muchos) y yo me purgo así de ciertas melancolías cuyas causas conozco demasiado bien.

En otra época pensaba en Anny, ahora ya no pienso en nadie; ni siquiera me cuido de buscar palabras (...) mis pensamientos quedan en la niebla. 

Quisiera hablar. Quisiera que Anny estuviera aquí. 

He pensado que ya no era libre. 

Y la ultima frase marcada para la posteridad por Candela:

Los objetos no deberían tocar, puesto que no viven. Uno los usa, los pone en su sitio, vive entre ellos, son útiles, nada más. Y a mi me tocan; es insoportable.







.....................

Aquí un poco de publicidad si me permitís.

isolagnosis.blogspot.com.es

www.facebook.com/isolagnosis


lunes, 3 de junio de 2013

Antología del grupo poético del 1927.







Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan. 


La primera vez que me interesé por estos poetas fue leyendo una biografía de los Clash. En el prólogo, el autor explicaba como, después de un concierto, Fermín Mugurruza le regaló a Joe Strummer esta antología o una similar. Desde entonces este grupo tiene algo hipnótico para mí que hace que vuelva a ellos una y otra vez.

Quizás sea la mitología creada a su alrededor, que genera demasiadas expectativas y uno se acerca a ellos intentando encontrar algo que no tienen. En realidad, siempre que los leo a todos juntos siento cierta decepción. Pero en cambio, la imagen de este grupo poético sigue en mi memoria lleno de connotaciones y sugerencias. Y eso es lo mejor que un poema puede darte: nada y todo al mismo tiempo.

Es precisamente porque al leerlos a todos juntos pierden algo de su individualismo y el lector no sabe a qué atenerse. Salvo excepciones como Cernuda o Lorca no eran poetas completos, a veces, incluso imperfectos y menores, ¿por qué entonces tienen tanta fuerza agrupados en una antología?

Con un pié en la tradición y otro en las vanguardias, la importancia de la generación del 27 no está en lo que dicen ni en sus poemas, sino más bien, en las direcciones en las miraban y los caminos que señalaron. Y eso los hace más importantes que su obra misma.

Aunque una de las características comunes de este extraño grupo poético es que no tenían características comunes (solamente cierta similitud en la aproximación a la creación poética), lo cierto es que forman un grupo compacto en el que todos encajan y se retroalimentan para dejar constancia de uno de los momentos más creativos de la cultura española.

Dentro de lo que se considera el grupo principal, los poetas seleccionados por Gerardo Diego (a quién habría que preguntarle por qué no incluyó a ninguna mujer), algunos salen claramente ganando en las comparaciones y otros se benefician del talento de los demás. Helos aquí:


Julio Salinas.





Su tema es el amor, el contacto físico y los sentidos. Su técnica, algo que a veces recuerda al impresionismo del primer Rilke o a la introspección de Proust. 

Es un poeta que nunca me ha terminado de gustar y que he releído muchas veces en una colección seleccionada por otro Julio, Cortázar, que tiene la gran habilidad de meterse en todos los textos que toca: así que nunca he leído a Salinas, sino los poemas de Salinas favoritos de Cortázar, que algo me dice que es mejor que leer a Salinas.



El alma tenías
tan clara y abierta,
que yo nunca pude
entrarme en tu alma.
Busqué los atajos
angostos, los pasos
altos y difíciles...
A tu alma se iba
por caminos anchos.
Preparé alta escala
—soñaba altos muros
guardándote el alma—
pero el alma tuya
estaba sin guarda
de tapial ni cerca.
Te busqué la puerta
estrecha del alma,
pero no tenía,
de franca que era,
entradas tu alma.
¿En dónde empezaba?
¿Acababa, en dónde?
Me quedé por siempre
sentado en las vagas
lindes de tu alma.



Jorge Guillen.


                         


Un poeta que tuvo una visión y se lanzó a por ella. La verdad es que tampoco me piace molto este poeta, pero hay que reconocer que propuso algo totalmente diferente a lo que se había escrito nunca en España. 

Eso sí, se equivocó al llamarlo poesía pura, como si lo demás fuera menos poesía cuando a veces, lo contrario, está más cerca de ser poesía pura que muchos de los versos de Guillén.



Desnudo

Blancos, rosas... Azules casi en veta,
retraídos, mentales.
Puntos de luz latente dan señales
de una sombra secreta.
Pero el color, infiel a la penumbra,
se consolida en masa.
Yacente en el verano de la casa,
una forma se alumbra.
Claridad aguzada entre perfiles,
de tan puros tranquilos
que cortan y aniquilan con sus filos
las confusiones viles.
Desnuda está la carne. Su evidencia
se resuelve en reposo.
Monotonía justa: prodigioso
colmo de la presencia.
¡Plenitud inmediata, sin ambiente,
del cuerpo femenino!
Ningún primor: ni voz ni flor. ¿Destino?
¡Oh absoluto presente!




Gerardo Diego




Aunque le tengo cariño a este escritor, nunca entenderé como pasó de ser el poeta divertido y arriesgado de sus primeros libros, al aburrido tradicionalista imitador de Machado de la post-guerra...

Lo dicho, nunca lo entenderé.



Nocturno

Están todas

También las que se encienden en las noches de moda

Nace del cielo tanto humo
que ha oxidado mis ojos

Son sensibles al tacto las estrellas
No sé escribir a máquina sin ellas

Ellas lo saben todo
Graduar el mar febril
y refrescar mi sangre con su nieve infantil

La noche ha abierto el piano
y yo las digo adiós con la mano.



Federico García Lorca.




La joya de la corona de la generación del 27. El amigo de todos que en cada verso anunciaba la tragedia de su muerte. Dalí lo contó: a menudo cuando estaba con gente que no conocía, Lorca representaba su muerte como si le hubiera dado un ataque al corazón, tomando un café, paseando por el parque, bajando unas escaleras...

La muerte de Lorca causó tanta conmoción precisamente porque nadie se lo esperaba. Lorca era quien no debía morir. Una victima, como tantos otros, asesinado en un fuego cruzado. 

La obra de Lorca, tan cerca de la emoción, representa la creatividad espontánea y la intuición de Andalucía, donde no hace falta explicarlo todo y es más importante la sensación que la reflexión.

Todos los poetas contemporáneos le deben a Lorca que todavía haya gente que se interese por ellos.

En otro post puse mi poema preferido: Paisaje con dos tumbas y un perro asisirio, hoy propongo otro de mis poemas favoritos de Lorca: 


Ciudad sin sueño.

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. 
No duerme nadie. 
Las criaturas de la luna huelen y rondan sus cabañas. 
Vendrán las iguanas vivas a morder a los hombres que no sueñan 
y el que huye con el corazón roto encontrará por las esquinas 
al increíble cocodrilo quieto bajo la tierna protesta de los astros. 

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. 
No duerme nadie. 
Hay un muerto en el cementerio más lejano 
que se queja tres años 
porque tiene un paisaje seco en la rodilla; 
y el niño que enterraron esta mañana lloraba tanto 
que hubo necesidad de llamar a los perros para que callase. 

No es sueño la vida. ¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! 
Nos caemos por las escaleras para comer la tierra húmeda 
o subimos al filo de la nieve con el coro de las dalias muertas. 
Pero no hay olvido, ni sueño: 
carne viva. Los besos atan las bocas 
en una maraña de venas recientes 
y al que le duele su dolor le dolerá sin descanso 
y al que teme la muerte la llevará sobre sus hombros. 

Un día 
los caballos vivirán en las tabernas 
y las hormigas furiosas 
atacarán los cielos amarillos que se refugian en los ojos de las vacas. 

Otro día 
veremos la resurrección de las mariposas disecadas 
y aún andando por un paisaje de esponjas grises y barcos mudos 
veremos brillar nuestro anillo y manar rosas de nuestra lengua. 
¡Alerta! ¡Alerta! ¡Alerta! 
A los que guardan todavía huellas de zarpa y aguacero, 
a aquel muchacho que llora porque no sabe la invención del puente 
o a aquel muerto que ya no tiene más que la cabeza y un zapato, 
hay que llevarlos al muro donde iguanas y sierpes esperan, 
donde espera la dentadura del oso, 
donde espera la mano momificada del niño 
y la piel del camello se eriza con un violento escalofrío azul. 

No duerme nadie por el cielo. Nadie, nadie. 
No duerme nadie. 
Pero si alguien cierra los ojos, 
¡azotadlo, hijos míos, azotadlo! 

Haya un panorama de ojos abiertos 
y amargas llagas encendidas. 

No duerme nadie por el mundo. Nadie, nadie. 
Ya lo he dicho. 
No duerme nadie. 
Pero si alguien tiene por la noche exceso de musgo en las sienes, 
abrid los escotillones para que vea bajo la luna 
las copas falsas, el veneno y la calavera de los teatros.


Rafael Alberti.



Neopopularista y surrealista, Alberti es un poeta sobrevalorado en todos los sentidos, bueno, no lo sé. 

Es un poeta que no era un poeta, igual que era un político que no era político. Más bien una impostura de algo, una fachada. Tenía la habilidad y la técnica necesarias para escribir poesía, pero no el espíritu ni la predisposición.

No obstante, por momentos parece un verdadero poeta cuando se acerca a la lírica popular, aunque no he leído nada más falso y forzado que su vena surrealista.



Yo te arrojé de mi cuerpo,
yo, con un carbón ardiendo.

-Vete.

Madrugada.
La luz, muerta en las esquinas
y en las casas.
Los hombres y las mujeres
ya no estaban.

-Vete.

Quedó mi cuerpo vacío,
negro saco, a la ventana.

Se fue.

Se fue, doblando las calles.
Mi cuerpo anduvo, sin nadie.


Juan José Domenchina.



Un poeta de oficio, sin pretensiones, que no intentó más que escribir lo mejor que pudo. Así que es un poeta sincero para quien la poesía no era más que algo importante en su vida. Por ese motivo, aunque nunca rozó el inconsciente colectivo, sus versos siempre fueron... ¿reales, es la palabra?

Su obra a veces barroca y popular y otras veces, seca y reflexiva, está llena de ironía que la empuja un poco lejos de sí mismo, como Quevedo. Lo barroco y el rebuscamiento verbal llega al colmo en su obra Dédalo, libro con el que ese incorpora externamente a la corriente vanguardia.

Por cierto, no olvidar sus aforismos, quizás los más interesantes de la literatura española y su aproximación a los haikus y a la estética oriental.  

Un poeta mucho más sincero y honesto que la mayoría, y eso ya es mucho. 



Distancias.
En la vida hay distancias.

El hombre emite su aliento,
el limpio cristal se empaña.

El hombre acerca sus labios
al espejo...
pero se le hiela el alma.

(...Pero se le hiela el alma.)

Distancias.


En la vida hay distancias.








Dámaso tuvo a bien meter un poco de dramatismo en la poesía de los años 30. Quizás demasiado. Su contribución principal al grupo fue la revalorización de Góngora (punto de partida del movimiento) y del cancionero tradicional.

Su obra y su excesivo desarraigo existencial tuvo una fuerte influencia en las generaciones de poetas españoles inmediatamente posteriores, que quizás exageraban un poquito su dramatismo, aunque motivos no les faltaban, claro. La reflexión filosófica de Dámaso pierde puntos en su conversación con Dios, como si Dios tuviera la culpa de algo, aunque gana en su gesto violento y alocado. 

Dámaso quiso sumergirse en el dolor y el sufrimiento del mundo, y lo intentó desde España... eso no lo hace cualquiera. 

Es un claro ejemplo de lo que decía antes sobre el grupo del 27, importa más dónde señalan que lo que dicen.


Insomnio
Madrid es una ciudad de más de un millón de cadáveres (según las últimas estadísticas).
A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro,
y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna.
Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla.
Y paso largas horas preguntándole a Dios, preguntándole por qué se pudre lentamente mi alma,
por qué se pudren más de un millón de cadáveres en esta ciudad de Madrid,
por qué mil millones de cadáveres se pudren lentamente en el mundo.
Dime, ¿qué huerto quieres abonar con nuestra podredumbre?
¿Temes que se te sequen los grandes rosales del día, las tristes azucenas letales de tus noches?


Vicente Alexaindre.




El autor de uno de los textos surrealistas más emocionante y conmovedor de la literatura española (me refiero a La destrucción y el amor), es otro de los ejemplos de la visión cosmogónica de esta generación. 

Dijo de él Cernuda: "el superrealismo francés obtiene con Aleixandre en España lo que no obtuvo en su tierra de origen: un gran poeta".

Aleixandre, como Huidobro o Cernuda, entendieron que el surrealismo ofrecía un nuevo mundo que era más viejo que nosotros mismos y que siempre había estado allí (la mayor revolución en el arte desde que los seres humanos empezaron a expresarse) pero comprendió que era solo una herramienta para liberarse de todo tipo de condicionamientos y poder llegar más lejos como poeta consciente.

De algún modo, igual que el surrealismo llevó más lejos la poesía, Aleixandre llevó un poco más lejos al surrealismo.




Hermoso es, hermosamente humilde y confiante, vivificador y profundo,
sentirse bajo el sol, entre los demás, impelido,
llevado, conducido, mezclado, rumorosamente arrastrado.


No es bueno
quedarse en la orilla
como el malecón o como el molusco que quiere calcáreamente imitar a la roca.
Sino que es puro y sereno arrasarse en la dicha
de fluir y perderse,
encontrándose en el movimiento con que el gran corazón de los hombres palpita
extendido.


Como ese que vive ahí, ignoro en qué piso,
y le he visto bajar por unas escaleras
y adentrarse valientemente entre la multitud y perderse.
La gran masa pasaba. Pero era reconocible el diminuto corazón afluido.
Allí, ¿quién lo reconocería? Allí con esperanza, con resolución o con fe, con
temeroso denuedo,
con silenciosa humildad, allí él también transcurría.


Era una gran plaza abierta, y había olor de existencia.
Un olor a gran sol descubierto, a viento rizándolo,
un gran viento que sobre las cabezas pasaba su mano,
su gran mano que rozaba las frentes unidas y las reconfortaba.


Y era el serpear que se movía
como un único ser, no sé si desvalido, no sé si poderoso,
pero existente y perceptible, pero cubridor de la tierra.


Allí cada uno puede mirarse y puede alegrarse y puede reconocerse.
Cuando, en la tarde caldeada, solo en tu gabinete,
con los ojos extraños y la interrogación en la boca,
quisieras algo preguntar a tu imagen,


no te busques en el espejo,
en un extinto diálogo en que no te oyes.
Baja, baja despacio y búscate entre los otros.
Allí están todos, y tú entre ellos.
Oh, desnúdate y fúndete, y reconócete.




Entra despacio, como el bañista que, temeroso, con mucho amor y recelo al agua,
introduce primero sus pies en la espuma,
y siente el agua subirle, y ya se atreve, y casi ya se decide.
Y ahora con el agua en la cintura todavía no se confía.
Pero él extiende sus brazos, abre al fin sus dos brazos y se entrega completo.
Y allí fuerte se reconoce, y se crece y se lanza,
y avanza y levanta espumas, y salta y confía,
y hiende y late en las aguas vivas, y canta, y es joven.


Así, entra con pies desnudos. Entra en el hervor, en la plaza.
Entra en el torrente que te reclama y allí sé tú mismo.
¡Oh pequeño corazón diminuto, corazón que quiere latir
para ser él también el unánime corazón que le alcanza!



Luis Cernuda.




Junto con Antonio Machado, los dos únicos poetas verdaderos que ha visto España en los últimos tiempos. De verdad, podemos estar orgullosos de haber nacido en el mismo país que estas dos personas. 

Lo de Cernuda nunca se valorará lo suficiente. Un poeta a tiempo completo. Y no lo digo en broma, los demás eran profesores, periodistas, políticos, burócratas, eran seres humanos vivos que tenían una vida, aspiraciones, preocupaciones, vanalidades... Cernuda, en cambio, solo era poeta, lo demás, el alimento para su poesía y nunca lo suficientemente intenso, nunca lo suficientemente vivo.

Su obra, triste, difícil y reflexiva es la vida completa de un ser humano incapaz de coger una flor con las manos, precisamente porque sus ansias le paralizan, y vivir así no debe de ser fácil. Completamente inadaptado, con la mirada de un animal salvaje, viendo la vida como algo que se escapa, constantemente, como algo que no le está destinado.





Peregrino

¿Volver? Vuelva el que tenga,
tras largos años, tras un largo viaje,
cansancio del camino y la codicia
de su tierra, su casa, sus amigos,
del amor que al regreso fiel le espere.

          Mas ¿tú? ¿volver? Regresar no piensas,
sino seguir libre adelante,
disponible por siempre, mozo o viejo,
sin hijo que te busque, como a Ulises,
sin Ítaca que aguarde y sin Penélope.

          Sigue, sigue adelante y no regreses,
fiel hasta el fin del camino y tu vida,
no eches de menos un destino más fácil,
tus pies sobre la tierra antes no hollada,
tus ojos frente a lo antes nunca visto.



Y sí, se que quedan Emilio Padros y Altolaguirre... pero no los conozco demasiado....dentro de un tiempo completaré esta entrada si se tercia.