miércoles, 8 de octubre de 2014

Gambito de caballo. William Faulkner



La literatura, como el resto de las artes, ha perdido todas sus funciones y ha quedado relegada al lugar del entretenimiento. No obstante, la consciencia colectiva aún conserva sin saberlo sus valores profundos, como si la verdadera condición de la narrativa se hubiese reconvertido en la literatura de género.  

Uno de los mitos de la cultura popular contemporánea son las imágenes que surgen de la novela policíaca. Es muy común que cuando alguien quiere escribir una historia (escribir, un libro, plantar un árbol y tener un hijo) esa historia trate sobre alguien que te tiene que descubrir un misterio. 

Cuando Willkie Collins inauguró el género detectivesco con La piedra lunar transformó en símbolos populares algo que flotaba en el subconsciente: la narrativa como forma de conocimiento: de indagación. La literatura que no solo cuenta una historia o cualquier forma artística que se apropia de la realidad para darle un sentido y un significado. La metáfora es sencilla: la persona perdida entre unos datos confusos que no puede interpretar (las pistas del crimen, las percepciones de nuestros sentidos), y finalmente la solución, la clarividencia: la otorgación de un significado (verdadero o no) pero que funciona, es aceptado por la mayoría y fija y limita lo percibido, fijando y limitando nuestra experiencia con el entorno. Es un camino sin retorno, por cierto. 

En Gambito de caballo, Faulkner plantea su versión del asunto: crímenes cuyos perpetradores o víctimas son retrasados mentales, asesinatos motivados por la codicia o los celos, vínculos familiares centrados en la ambivalencia del amor y el odio son la materia prima de los enigmas que debe descifrar el fiscal Stevensy su herramienta de trabajo es un profundo conocimiento de la condición humana. Como siempre el paisaje del norte del Missippi y la búsqueda de respuestas como una excusa para indagar en la contradictoris pulsiones que gobiernas a las personas conduciéndolas a la ruina y a la destrucción.  


- Sí -dijo el sheriff-. El libro mismo dice en alguna parte: Conócete a ti mismo. ¿No hay algún otro libro que dice en otra parte: hombre, témete a ti mismo y teme a tu arrogancia, a tu vanidad y a tu orgullo? Tú has de conocerlo. Dices ser un hombre ilustrado. ¿No me dijiste que ese es el significado del amuleto de la cadena de tu reloj? ¿En qué libro está eso?
- En todos - dijo tío Gavin-. En todos los libros buenos, quiero decir. Está dicho de infinitas maneras, pero siempre está allí. Siempre. 






sábado, 4 de octubre de 2014

Thank for nothing, hippies. Sara Clancy.


La literatura puede servir para conocer cómo siente un país (aunque recuerdo que alguien me comentó una vez que los grandes iconos literarios representan, precisamente, lo contrario a los defectos de su país de origen, y tenía bastante lógica esa teoría). Al leer un libro absorbes el modo de sentir de un individuo y por asimilación, también de una región. Sara Clancy es irlandesa, pero ese es un dato que en lo poético no importa. Su obra es política y escribe siempre desde su experiencia en el activismo de izquierdas, y parece que la poesía irlandesa nunca ha sido esencialmente política.

Eso sí, Thank for nothing, hippies no es una proclama. Clancy entiende que no hay en la poesía lugar para la propaganda. La obra de Clancy es una obra escrita desde el activismo de izquierda, pero una obra que cuestiona las creencias, las actitudes, los sistemas autoimpuestos tanto externos como internos. El título ofrece una pista de cuál será su herramienta de trabajo: la ironía, entendida como alejamiento y el humor.  



Sus poemas son siempre una conversación en la que el lector no es el interlocutor sino un observador lejano, y ese es el desarrollo de la ironía. Y sí, también son poemas de amor en cierto sentido, pero un amor insertado en un espacio político, y un espacio político concreto en el que hay que buscar un lugar para el amor. Amor, economía y revolución: 


but all I’ll say is that day, in hot sunshine
an old man, skin brown from exposure, 
swam by a bridge, in a fast flowing river,
and you can decide if it was
Mostar,
Letterfrack, 
Belfast,
Palestine, 
Congo 
Liberia, 
Tibet, 
Iraq, 
Sudan
or Afghanistan, no matter, 
all I’m saying is:
people swim,
after.

Y una reflexión sobre la violencia:

Revolt
 for Tadhg McGrath

When the dust has settled
I’ll be put to death with the well fed 
that’s the way it is and I’m not sorry.

At the barricade brute truth is in the bullets, not the Molotovs.
At the ballot the answers are in the batons sheathed, not the boxes. 
the marches the purpose is the provocateurs not the speeches.

The point is not causing conflict or trouble-making
it’s about forcing the gate keepers to expose the real rules
of this game we’re entrapped in.

It’s about displaying who calls the shots, who fires them 
and who feels them.


Pero no solo la violencia revolucionaria, también el crimen. Clancy vivió en México y Guatemala:


The night after the assassination
(in memory of Julio Fernando Cardona murdered August 7th 2011 Mexico)

And I would swallow condoms full
of this star sky and smuggle them home for you
If you'd only tell me where you live now
and if they burst in my intestines
you'll never know I swallowed stars for you,
that I diced the moon with razors
on the mirror of the sea and sniffed it
past watering eyes to the back caverns of my skull
just to show it to you
on the day of the dead.

The moon can hang there while
I bribe the customs guard
I'll brave the border
with these decorations from a humid night
and the heat I hid in undergarments
and stowed between bare feet and soes
in the first place they'll think to look
I did it because I want it to be found.

On the day of the dead I'll confess
I looted them
the sky the sea the stars the moon the heat the sweat
I stayed a watch for them
I stayed a watch for you
but I don't know where any of you have gone.



A parte de todo esto, he decir que el libro lo leí en inglés, por lo que de todas las imágenes de libro solo llegaron a mí ciertas abstracciones que no dejan de tener interés. Decía Proust que al releer un libro regresas al lugar dónde lo leíste en el pasado, un lugar emocional que es espacio y tiempo. Pero con este libro también me pasa algo parecido. Lo compré en Galway en la librería Charlie Byrne, le pedí a la dependienta que me recomendase poetas irlandeses y como me sacaba libros de hombres le pedí una mujer, sonrió, rebuscó durante un rato y sacó este libro acercándoselo al pecho y suspirando como si fuese muy importante para ella. 



Unas traducciones: 



Las desapariciones pueden ser engañosas

Aquí, a las seis con diez

podrás lamentar

la desaparición del sol tropical

que cocía la raya de tu peinado

al diez para.

Doscientas lenguas enteras

se han desvanecido

y los que se opusieron

son invisibles

limpiando parabrisas

en los entronques de la ciudad.

Sin embargo la virgen de Guadalupe

apareció,

como si de la nada en 1531,

1910 tenía la pinta

de ser una revolución,

pero la exploración de carbón puede aparecer

desde Canadá

y atomizar una montaña y sus poblados

en ocho meses

y pese a que aparentemente no existe

una secretaría de desapariciones de Estado

Mariano Abarca,

que se opuso

desapareció,

nadie vio nada

y la violada tierra virgen no dijo

nada.






De todos modos el centro nunca sostuvo nada




No estoy en el negocio de aceptar reconocimientos

por tener una visión del mundo empaquetada al vacío;

de hecho, díganme,

¿qué les hizo pensar que lo haría?

La verdad es que el centro nunca ha sostenido nada:

sólo los dos extremos opuestos pueden hacerlo, así que quémenme

con todas las otras brujas si creen que

lo que sea que tengamos de valor fue

concedido por los caprichos de títeres hastiados;

en el terreno medio nada parecía

magia: sin precio alguno la demanda

predice la oferta, así que llámenme exigente

y me sentiré halagada, si libertad de elección significa

escoger su condicionamiento de poner alto a su resistencia

no hay forma de convencerme de que este sistema

es el mejor para la mayoría o cualquiera, cuando la mayoría

y pueblos enteros son reducidos a vender influencias

para el engañoso modelo de una vida en este extremo obtuso,

con casi la mitad de la humanidad sin dentadura

con gusto seré reaccionaria y si resulta dogmático

decir no compro esto pues lo ladraré durante una vida entera

de la misma manera en que los perros callejeros aúllan su existencia.






lunes, 29 de septiembre de 2014

Retrato del artista adolescente. James Joyce


El retrato es una obra en proceso: conduce al Ulises. En cierto sentido explica su origen. Poco tiene que ver que Stephen Dedalus reaparezca en el Ulises como Telémaco buscando a una figura paterna: no es el mismo personaje, solamente comparte su nombre. El Stephen Dedalus del retrato es Joyce.

Novela de aprendizaje en dos sentidos:

1.  Adolescente cuya subjetividad se desarrolla a lo largo de cinco episodios que recorren desde su infancia hasta la universidad. La educación sentimental y cómo el artista desde joven (sin proponérselo) se aparta de los demás germinando en su interior la materia prima de su obra futura.

2. Pero también novela de aprendizaje para Joyce que la utiliza como laboratorio donde probar diferentes técnicas narrativas que luego utilizará y desarrollará en el Ulises. Más que técnicas, puntos de vista del narrador que coinciden (y se desarrollan) con las sucesivas etapas de la vida del protagonista.



Algunas veces traducen el libro como Retrato de un artista adolescente, UN. Pero en realidad habría que traducirlo como Retrato del artista adolescente. DEL.  Porque habla del proceso en el que "el artista" (todo artista) descubre aquello que será la materia de su obra: después de ese periodo todo el camino de la creación no será más que recuperar aquellas impresiones y tratar de darles sentido. 

Pero también retrato "DEL artista". De él. El único. De James Joyce. Un libro que habla de "la convicción en sí mismo" que le condujo a escribir una de las obras que más lejos han llegado en la literatura.




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sábado, 20 de septiembre de 2014

Los Heraldos Negros. César Vallejo



De las seis secciones de Los heraldos negros, no es hasta la penúltima cuando aparece por primera vez César Vallejo de una manera rotunda. Hasta entonces, todos los poemas del libro no son más que un ensayo. Evidentemente, pruebas que mientras se componían no eran consideradas como un entrenamiento artístico, por lo que en esencia (independientemente de su valor formal) son testimonio sincero del desgarramiento profundo del poeta y presentan el desarrollo de un nuevo lenguaje de una fuerza emotiva sin precedentes.

Pero a fin de cuentas, pruebas, estos primeros poemas, en los que Vallejo debió de darse cuenta de que las formas y los usos poéticos (el lenguaje) no le permitían expresar "la verdad" de su vida interior. Porque obviamente Vallejo es de esos escritores que entienden que el arte y la vida es una misma cosa. 

Hay golpes en la vida, tan fuertes... Yo no sé!

El primer verso del libro, en el que queda claro que lo importante es aquello que no puede expresarse. O por ejemplo:

Las piedras no ofenden; nada
codician. Tan sólo piden
amor a todos, y piden
amor aún a la Nada.

Y si algunas de ellas se
van cabizbajas, o van
avergonzadas, es que
algo de humano harán...

Madre nuestra, esta mañana
me he corrido con las hiedras
al ver la azul caravana
de las piedras
de las piedras
delas piedras...

Pruebas, decía, en los que el poeta trata de encontrar una pregunta: cuando la encuentra y toda su obra será la búsqueda de la respuesta.



En estas dos últimas secciones del libro, Truenos y Canciones de hogar, deja por fin atrás (se libera) de los vicios y las preconcepciones del romanticismo, del modernismo y de la poesía simbolista para adentrarse en algo que todavía no tenía nombre: el lenguaje individual: lo que se aleja de las corrientes y tendencias: lo verdadero en el arte.

Y este lenguaje (el hallazgo) pasa por la disonancia y la asimetría. Las complejidades de la poesía de Vallejo no son consecuencia de una experimentación gratuita, ni la intención rupturista forzada (las cuatro primeras secciones del libro son la prueba) sino la demostración de que las convenciones del lenguaje escrito y las del lenguaje hablado pueden ser insuficientes para expresar aquello que existe y es real en la vida oculta, la vida interior. Vallejo no tiene otra alternativa. 


En las tiendas griegas

Y el Alma se asustó
a las cinco de aquella tarde azul desteñida.
El labio entre los linos la imploró
con pucheros de novio para su prometida.

El Pensamiento, el gran General se ciñó
de una lanza deicida.
El Corazón danzaba; más, luego sollozó:
la bayadera esclava estaba herida?

Nadal Fueron los tigres que la dan por correr
a apostarse en aquel rincón, y tristes ver
'los ocasos, que llegan desde Atenas.

No habrá remedio para este hospital de nervios,
para el gran campamento irritado de este atardecer)
Y el General escruta volar siniestras penas
allá ................................

en el desfiladero de mis nervios!




Ágape

Hoy no ha venido nadie a preguntar; 
ni me han pedido en esta tarde nada. 

No he visto ni una flor de cementerio 
en tan alegre procesión de luces. 
Perdóname, Señor: qué poco he muerto! 

En esta tarde todos, todos pasan 
sin preguntarme ni pedirme nada. 

Y no sé qué se olvidan y se queda 
mal en mis manos, como cosa ajena. 

He salido a la puerta, 
y me da ganas de gritar a todos: 
Si echan de menos algo, aquí se queda! 

Porque en todas las tardes de esta vida, 
yo no sé con qué puertas dan a un rostro, 
y algo ajeno se toma el alma mía. 

Hoy no ha venido nadie; 
y hoy he muerto qué poco en esta tarde!


El tálamo eterno

Sólo al dejar de ser, Amor es fuerte!
Y la tumba será una gran pupila,
en cuyo fondo supervive y llora
la angustia del amor, como en un cáliz
de dulce eternidad y negra aurora.
Y los labios se encrespan para el beso,
como algo lleno que desborda y muere;
y, en conjunción crispante,
cada boca renuncia para la otra
una vida de vida agonizante.
Y cuando pienso así, dulce es la tumba
donde todos al fin se compenetran
en un mismo fragor;
dulce es la sombra, donde todos se unen
en una cita universal de amor.



Espegersia

Yo nací un día 
que Dios estuvo enfermo. 

Todos saben que vivo, 
que soy malo; y no saben 
del diciembre de ese enero. 
Pues yo nací un día 
que Dios estuvo enfermo. 

Hay un vacío 
en mi aire metafísico 
que nadie ha de palpar: 
el claustro de un silencio 
que habló a flor de fuego. 

Yo nací un día 
que Dios estuvo enfermo. 

Hermano, escucha, escucha... 
Bueno. Y que no me vaya 
sin llevar diciembres, 
sin dejar eneros. 
Pues yo nací un día 
que Dios estuvo enfermo. 

Todos saben que vivo, 
que mastico... y no saben 
por qué en mi verso chirrían, 
oscuro sinsabor de ferétro, 
luyidos vientos 
desenroscados de la Esfinge 
preguntona del Desierto. 

Todos saben... Y no saben 
que la Luz es tísica, 
y la Sombra gorda... 
Y no saben que el misterio sintetiza... 
que él es la joroba 
musical y triste que a distancia denuncia 
el paso meridiano de las lindes a las Lindes. 

Yo nací un día 
que Dios estuvo enfermo, 
grave.





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miércoles, 17 de septiembre de 2014

El tartufo. El enfermo imaginario. Moliere


Cuando se anuncia la representación de una obra Molière el tópico es afirmar que la crítica que encierra permanece absolutamente vigente en nuestros días. Pero no conviene asegurar algo así tan gratuitamente, ya que todo texto escrito en cualquier época y por cualquier civilización mantiene algo de vigencia y al mismo tiempo se aleja de nuestro punto de vista contemporáneo. Molière no escapa a esta dicotomía tampoco.

La actualidad y el interés de sus argumentos proviene, no de la acción dramática, sino de la caracterización prototípica y por lo tanto idealista de sus personajes: el avaro, el don Juan, el nuevo rico, el aprensivo, el misántropo, la sabihonda, etc. Preconfiguraciones eternas y universales, pero al mismo tiempo simplificadora de la realidad. Aún así seguimos hablando de su vigencia.


                       


En realidad el centro de su crítica se centra (lo que al menos parece ser el vicio humano que más le molestaba) en la hipocresía. Es decir, todo acto social que lleva a una persona a construirse la apariencia (consciente o inconscientemente) por miedo a conocerse a sí mismo.

Así, sus personajes se dividen en tres tipos:


  • Los hipócritas: quienes logran mantener la apariencia hasta el final de la obra, cuando su fachada social se desmoronan y huyen aterrados
  • Los personajes de alma noble, que incapaces de defenderse ante el instinto de conservación de los demás empiezan a ver (si es mujer) su libertad reprimida o (si es hombre) sus deseos frustrados. 
  • Y caracteres intermedios, que conservando la nobleza de su alma conocen el doble juego social criticado por Molière y son los únicos capaces de ayudar a los segundos a desenmascarar a los primeros. 

(También podríamos hablar de un cuarto tipo, aquellos seducidos por los primeros, pero que en el fondo es solo una vuelta de tuerca de la conducta hipócrita tan odiada por el dramaturgo)





 La tensión dramática,  la materialización practica de esta idea abstracta, pasa por "el amor" como elemento de la naturaleza capaz de desvelar la verdad. Más concretamente, el amor verdadero, decía, de "las almas nobles" frente al matrimonio por conveniencia (en el que la mujer es entregada al futuro esposo contra su voluntad) y que desencadena toda la trama.

Durante la obra los protagonistas suelen alegar reivindicaciones sobre su libertad, que más bien parecen un arma de doble filo:

(escogido al azar) Dice irónicamente Angélica (alma noble enamorada de El enfermo imaginario):

Los antiguos, caballero, eran los antiguos, y nosotros somos gentes de ahora. En nuestro siglo no son necesaria ficciones, y cuando un hombre nos arada, las mujeres sabemos ir a él sin que nos obliguen. tened, pues, paciencia. Si me amáis, mis deseos deben ser también vuestros deseos. 

Queda el matrimonio por amor como representación de una libertad (o quizás un terreno ganado) pero ¿con qué aspiraciones va la mujer al matrimonio, entregada al amor, cuando la trama se resuelve? Y es cuando habría que volver a leerlo, ara responder a esta pregunta, pensando bien en esa palabra repetida por por los periodistas, directores y actores: vigencia. 


Cambiando de tema,

Es una leyenda urbana, pero cuentan que en la representación del El enfermo imaginario (que trata sobre un hipocondríaco que pretende obligar a su hija a casarse con un medico para así tener asistencia médica gratuita) Molière hizo de protagonista cuando esta realmente enfermo: su interpretación era tan perfecta que los espectadores se desternillaban de risa mientras el dramaturgo moría, literalmente, en el escenario.




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sábado, 13 de septiembre de 2014

Sólo la voz permanece. Forrough Farrokhad.



La necesidad de libertad, o más bien su contrario, el sentimiento de sometimiento, es decir, la percepción de posibilidades negadas, es un sentimiento abstracto, como una tonalidad que colorea la vida (la experiencia completa) de un ser humano. Puede comenzar en lo concreto: el hecho de ser mujer en una sociedad patriarcal, pero después se difumina en lo abstracto convirtiéndose en una afrenta constante de el ser humano contra sí mismo.

Esa parece ser la experiencia de la poeta iraní Farrokhad, nacida en Teherán en 1935 y fallecida en accidente de tráfico en 1967. Sus primeros libros destacan por la libertad de tono de una joven poeta que rechaza vivir enclaustrada y, desde una perspectiva feminista, explica al hombre que "quiere ser el grito de su propia existencia".

Quítame esta cadena de los pies,
mi corazón está agitado por una pasión,
ven, hombre egoísta, ven
abre las rejas de esta jaula.
Me hiciste prisionera de por vida,
libérame para mi ultimo soplo:
Soy ese pájaro
que desde hace tiempo sueña el vuelo.

o por ejemplo:

En la travesía fulgurante de instantes fríos
tus ojos salvajes en su silencio
construyen caminos apenas practicables
para ver horizontes en la bruma lunar
para bañar mi cuerpo en el agua de las fuentes
para deslizar en la bruma de una mañana cálida
para coger una falda llena de anémonas rojas
para escuchar el canto del gallo saltar los tejados del pueblo.

Pero a partir del libro Otro nacimiento (1964) y sobre todo en Confiemos en el inicio de la estación fría (publicado postumamente) el plano cambia y, alejada cada vez más del mundo, el conflicto muestra una faceta diferente: su conciencia contra sí misma. El camino de la liberación se convierte en un proceso individual en el que cuanto más te adentras, cuanto más lo analizas, más imposible y confuso parece.

Con estos dos libros Farrokhad revolucionó la tradición literaria iraní y se impuso como una de autoras más importantes y profundas del siglo XX. ¡Ah! Por cierto también fue realizadora de una documental de una gran intensidad poética sobre un enfermo de lepra en Tabriz: La casa es negra.







El viento nos llevará

En mi noche, por desgracia tan breve
el viento tiene cita con las hojas
en mi noche tan breve persiste la inquietud del desastre

Escucha
¿Oyes el soplo de la oscuridad?
Ajena soy a esa felicidad
y me habitúo a mi desesperanza
escucha
¿oyes el soplo de la oscuridad?

Algo pasa esta noche
la luna es roja, ansiosa, colgada de ese tejado
que amenaza todo el tiempo con desplomarse
las nubes como una muchedumbre en duelo
esperan la llegada de la lluvia

Un instante
y después nada
detrás de esta ventana
la noche tiembla
y la tierra cesa de rodar
detrás de esta ventana
un desconocido se inquieta por nosotros

Tú, reverdeciente
pon tus manos, recuerdos ardientes, en mis manos adorosas
y confía tus labios, palpitantes de vida
a las caricias de mis labios amorosos.

El viento nos llevará
el viento nos llevará




Sólo el sonido permanece
¿Por qué debería detenerme? ¿Por qué?
Los pájaros se han ido en busca
de la dirección azul.
El horizonte es vertical, vertical,
una fuente alzándose;
y en los límites de la visión
los planetas brillando tejen
la elevación de la tierra, repitiéndose,
y los respiraderos
se vuelven túneles conectados;
y el día es una inmensidad,
que no abarcan las estrechas mentes
de los gusanos de la prensa.
¿Porqué debería parar?
La carretera atraviesa los capilares vitales,
la calidad del entorno
en el seno del útero lunar
matará las células corruptas.
Y en el espacio químico tras el amanecer
solo hay sonido,
Sonido que atraerá las partículas del tiempo.
¿Por qué debería pararme?
Qué puede ser un pantano.
Qué puede ser un pantano sino un nidal
de insectos corruptos.
Los cuerpos hinchados garabatean reflexiones
de tanatorio,
el afeminado oculta
sus carencias en lo oscuro
y el bicho… ah,
cuando habla el bicho
¿por qué debería callarme?
El esfuerzo de los tipos móviles es vano,
no salvará la reflexión humilde.
Soy descendiente de la arboleda
Respirar aire viciado me deprime.
Un pájaro moribundo me aconsejó
confiar el vuelo a la memoria.
El último grado de la energía es la unión,
lazada al brillante principio del sol
derramando la comprensión de la luz.
Es natural que los molinos se derrumben.
¿Por qué debería pararme?
Aprieto en mi pecho
verdes gavillas de trigo
y las amamanto.
Sonido, sonido, sólo sonido,
El sonido de los deseos limpios
Del agua fluyendo,
El sonido de la luz caída de una estrella
Sobre la vulva de la tierra
El sonido del vínculo del esperma del significado
con la expansión de la mente compartida en el amor.
Sonido, sonido, sonido,
sólo el sonido permanece.
En tierras de enanos
La unidad de medida
anda siempre en la órbita del cero.
¿por qué debería parar?
Obedezco a los cuatro elementos:
y el trabajo de gobernar mi casa
no es asunto
del gobierno local de los cegados
¿Qué me importa el largo gemido
del sexo de los animales?
¿Qué me importa el rastrero caminar de los gusanos
en este vacío carnal?
Los sangrantes ancestros de las flores
Me han confiado su vida.
¿Has oído hablar de los sangrantes
ancestros de las flores?



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domingo, 7 de septiembre de 2014

El mito del eterno retorno. Mircea Eliade.



La espiritualidad oriental y las formas más arcaicas de pensamiento son un espejo invertido en el que occidente se refleja, pero un espejo al fin y al cabo. Y parece, cuando se analizan un poco los mitos y las creencias de las sociedades, que todas las creencias, los comportamientos, las ideologías y todo el sistema político, económico y emocional se supediten a la relación del ser humano con lo sagrado: es decir con el tiempo. 

O al menos es parte de la conclusión que podemos sacar al leer El mito del eterno retorno de Mircea Eliade, un análisis de la mitología de las sociedades tradicionales entendiendo el arquetipo y la repetición como un rechazo a la secuencia lineal del tiempo, es decir, una concepción metafísica del mundo y del entorno completa, que no puede ser entendida (algo que hace occidente) como una fase en un estadio anterior del desarrollo.

Al estudiar este tipo de sociedades deberíamos valorar más su rebelión contra el tiempo concreto, histórico, su nostalgia de un tiempo magno (sagrado): la voluntad de estas sociedades es la de rechazar el tiempo concreto, la concepción del materialismo histórico.

Si observamos el comportamiento general del ser humano arcáico nos llama la atención un hecho: los objetos del mundo exterior no tienen valor intrínsico ni autónomo (para el futuro y el presente), no valen por sí mismos. Un objeto y una acción adquieren el valor y llegan a ser reales cuando participan de una manera u otra en una realidad que los transciende. 

Por ejemplo, una piedra llega a ser sagrada porque su forma acusa participiaciòn en un símbolo determinado, constituye una hierofanía, conmemora un acto mítico. El objeto se nos muestra entonces (no a nosotros, sino a quienes conforman el arquetipo) como un receptáculo de una fuerza extraña que lo diferencia de su medio y le separa. Se le dota así de valor y sentido: que es, precisamente, lo que el ser humano necesita: valor y sentido.

Un espejo en el que occidente se enfrenta, dije, pero eso sí, no conviene olvidar que en el origen de occidente está oriente.

Valga para indicar por donde van los libros de este interensatísimo y sugerente ¿estudio? (más reflexión libre con forma académica) de Eliade, la separación en epígrafes:

1º Los elementos cuya realidad es función de la representación de la imitación de un arquetipo celeste.

2º Los elementos: ciudades, templos, casas, cuya realidad es tributaria del simbolismo del centro supraterrestre que los asimila así mismo y los transforma en centros del mundo,

3º Por últiimo, los rituales y los actos profanos significativos, que solo poseen el sentido que se les da porque repiten deliberadamente tales hechos planteados ab origine por dioses, héroes o antepasados.





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