jueves, 17 de mayo de 2012

Antología poética. Alfonsina Storni.



No es la primera escritora que acaba trágicamente con su vida. Se suicidó en Mar del Plata arrojándose de la escollera del club Argentino de Mujeres el mes de octubre de 1938. Algunas versiones más literarias dicen que se adentró lentamente en el mar, como la Ofelia de Shakespeare. De algún modo lo había anunciado desde sus primeros poemas.


Entre sus libros de poesía figuran El dulce daño, Irremediablemente, Languidez, Ocre, Mascarilla y Trébol, escrito poco antes de su muerte. Esta antología, compuesta por ella misma, demuestra la profunda sensibilidad femenina de la autora. Parte de la crítica feminista parece que utiliza la figura de la poetisa como representación de un "enfrentamiento contra el patriarcado hegemónico" o "del deconstruccionismo genérico" y aunque esa verdad feminista está presente (muy presente) en sus poemas, no lo está conscientemente: ni en su obra, ni, me atrevería a arriesgar, en su vida. No de un modo consciente.



Víctima, entre otras cosas, del romanticismo idealista, Alfonsina habla con una profunda delicadeza desde dentro del problema que supone ser mujer en una sociedad restrictiva dominada por los hombres. No es su voz la de una escritora liberada o la de una mujer que identifique a los culpables de su estado reprimido. Feminista, entonces, Alfonsina, por ser mujer y por expresar una frustración inequívocamente femenina


Dulce tortura


Polvo de oro en tus manos fue mi melancolía
Sobre tus manos largas desparramé mi vida;
Mis dulzuras quedaron a tus manos prendidas;
Ahora soy un ánfora de perfumes vacía.

Cuánta dulce tortura quietamente sufrida
Cuando, picada el alma de tristeza sombría,
Sabedora de engaños, me pasaba los días
¡Besando las dos manos que me ajaban la vida!




Tú me quieres blanca


Tú me quieres alba,
Me quieres de espumas,
Me quieres de nácar.
Que sea azucena
Sobre todas, casta.
De perfume tenue.
Corola cerrada

Ni un rayo de luna
Filtrado me haya.
Ni una margarita
Se diga mi hermana.
Tú me quieres nívea,
Tú me quieres blanca,
Tú me quieres alba.

Tú que hubiste todas
Las copas a mano,
De frutos y mieles
Los labios morados.
Tú que en el banquete
Cubierto de pámpanos
Dejaste las carnes
Festejando a Baco.
Tú que en los jardines
Negros del Engaño
Vestido de rojo
Corriste al Estrago.

Tú que el esqueleto
Conservas intacto
No sé todavía
Por cuáles milagros,
Me pretendes blanca
(Dios te lo perdone),
Me pretendes casta
(Dios te lo perdone),
¡Me pretendes alba!

Huye hacia los bosques,
Vete a la montaña;
Límpiate la boca;
Vive en las cabañas;
Toca con las manos
La tierra mojada;
Alimenta el cuerpo
Con raíz amarga;
Bebe de las rocas;
Duerme sobre escarcha;
Renueva tejidos
Con salitre y agua;
Habla con los pájaros
Y lévate al alba.
Y cuando las carnes
Te sean tornadas,
Y cuando hayas puesto
En ellas el alma
Que por las alcobas
Se quedó enredada,
Entonces, buen hombre,
Preténdeme blanca,
Preténdeme nívea,
Preténdeme casta.




Según me informan (ver comentarios) esta fotografía, que ilustraba anteriormente la entrada, no es de Alfosina Storni, sino de la poetisa Julia Burgos. que bien merece una revisión de su obra y que al menos Google no le robe su identidad y los que escribimos sobre escritores nos informemos mejor. 









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4 comentarios:

  1. Melancólica, enigmática y maravillosa poetisa. La hermosura de su prosa es sublime. La emoción que me causan sus escritos no tengo como describirla.

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  2. La mujer que aparece en la foto es Julia de Burgos!, tambien poeta.

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    1. Vaya! Muchas gracias por avisar. Google me la ha colado. La verdad es que tienen cierto parecido físico, al menos comparando fotografías. No conocía a Julia Burgos, me la apunto, así que doblemente gracias K.G.T.

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