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sábado, 5 de octubre de 2013

Anábasis. Saint-John Perse.


Perse era demasiado culto, demasiado universal para ser un poeta corriente. Todo tenía importancia para él: el conocimiento de la flora antillana, el Derecho Romano o las ultimas estadísticas macro-económicas. Pero su sabiduría no la encontró en los libros, precisamente. Su formación fue algo más profunda y directa: la experiencia personal, los viajes y la curiosidad.

Perse sentía una extraña fobia por los libros. Cuentan que cuando en 1899 su familia se trasladó desde la Guadalupe a Francia, durante la operación de carga y descarga en el puerto Pointe-á-Pitre, los nueve enormes cajones recubiertos de zinc que contenían la esperada biblioteca familiar cayeron y se hundieron en el agua. La compañía de seguros ordenó rescatar los cajones pensando que el embalaje metálico protegería el cargamento, pero cuando las cajas llegaron a su destino y las descargaron en el patio de la residencia de los Perse, parece ser que despedían tal olor que tuvieron que llamar a los bomberos. Una masa informe en plena fermentación. De toda la biblioteca solo se salvó la primera página de Las Flores del Mal de Baudelaire. Fue tanta la tristeza que el poeta vio en la cara de su padre que desde entonces siempre desconfió de los libros.

Aún así, demasiado sabio Perse, aunque él mismo definía su sabiduría como "hostilidad a la cultura".


Por algo la obra de Perse flota en la historia sin precedentes claros, fuera de la corriente de la poesía contemporánea, más cerca incluso de la Iliada que de la Odisea

Poesía hermética y totalizadora al mismo tiempo. Es curioso que muy alejado de las intenciones rupturistas de los "ismos" que dominaban la poética de su época, el mismo Andre Breton quería sumarlo a las filas del surealismo. No obstante, Anabásis es casi un viaje al interior de la conciencia colectiva en un periodo imaginado de fundación de las sociedades. 

"El poeta -dice Perse- tiene el perfecto derecho, e incluso el deber, de ir a explorar los más oscuros dominios; pero cuánto más lejos va en esta dirección, más debe emplear medios de expresión concretos. Cuanto más lejos penetra en el dominio irracional o místico, más obligado está a expresarse por medios reales, incluso extraídos de su vida experimental. Tened los pies en el suelo y construid con todo eso una obra fuera del tiempo, fuera del lugar, edificada en esta re-creación".

Puede también que este complejo poema que nos traemos entre manos, publicado en 1942, sea uno de los poemas claves del siglo XX. Sin duda uno de los que mas influencia han ejercido posteriormente, sobre todo en la poesía anglosajona a través de Eliot. Valgan algunos de sus admiradores: el mismo Eliot, Walter Benjamin, Valery, Proust, Gide, Apollinaire, Rilke, Breton, entre otros...

El término que da titulo al libro no tiene nada que ver con el otro Anábasis del historiador griego Jenofonte. Etimológicamente Anábasis significa "expedición hacia el interior" y también "ir en silla de montar". Un doble significado que expresa los dos contenidos esenciales del poema: el viaje interior hacia el conocimiento y la concepción del ser humano como extranjero eterno.

Solo una vez se refirió Perse al poema en prensa fue en 1960 y dijo: "Anábasis tiene por objeto el poema de la soledad en la acción. Tanto la acción entre los hombres como la acción del espíritu hacia el otro y hacia mí mismo. Yo quise hacer la síntesis, no pasiva sino activa, de los recursos humanos. Pero no se trata en poesía de temas psicológicos por medios abstractos. Fue preciso "ilustrar": es el poema más cargado de concreto...". El poema épico contemporáneo.

(La traducción de la edición de Visor deja mucho que desear o quizás es que este poema no puede traducirse. En fin, si podéis leerlo en Francés.)



III

El hombre sale a la cosecha de cebada. No sé qué habló tan fuerte sobre mi techo. Y he aquí que estos reyes se han sentado en mi puerta. Y el embajador come en la mesa de los reyes. (¡Que mi grano les alimente!) El verificador de pesas y medidas desciende por los ríos enfáticos con toda clase de restos de insectos. Y de briznas de paja en las barbas. 

¡Bien! ¡Nos dejas perplejos, Sol! ¡Nos has dicho tales mentiras! ¡Instigador de problemas, de discordias! Repleto de insultos y de escándalos ¡Oh, sedicioso, haz estallar la almendra de mi ojo! Mi corazón pía de alegría bajo las magnificencia de la cal. Canta el pájaro: "¡Oh, vejez...!", ¡por sus lechos van los ríos como gritos de mujer y este mundo es más bello que una piel de morrueco pintada en rojo! 

¡Más amplia la historia de esa hojarrasca en nuestro muros, y el agua más pura que en los sueños, gracias, gracias le sean dadas por no ser un ensueño! Mi alma está plena de mentira, como el mar fuerte y ágil bajo la vocación de la elocuencia. El olor poderosos me rodea, Y la duda se eleva sobre la realidad de las cosas. Pero si un hombre tiene por agradable su tristeza ¡que lo exhiban de día y mi opinión es que lo maten, si no habrá una sedición. 

Mejor dicho: te advertimos, Retórico, sobre nuestras ventajas incalculables. ¡Los mares culpables en los estrechos no han conocido juez más riguroso! Y el hombre entusiasmado con un vino, llevando su corazón zumbador y feroz como un pastel de moscas negras, se pone a musitar: "... rosas, purpúrea delicia: la vasta tierra de mi deseo, ¿quién establecerá los límites esta noche...?" Y un tal, hijo de tal, hombre pobre, llega al poder de los signos y los sueños. 

 "Trazad rutas por donde habrán de irse las gentes de toda raza, mostrando ese color amarillo del calcañal: los príncipes, los ministros, los capitanes de voces amigdalianas; aquellos que hicieron grandes cosas, y aquellos que ven en sueños esto o lo otro... El sacerdote ha presentado sus leyes contra el gusto de las mujeres por las bestias. El gramático escoge el lugar de sus disputas al aire libre. El sastre cuelga de un viejo árbol un traje nuevo de bello terciopelo. Y el hombre aquejado de gonorrea lava su ropa en el agua pura. Hacen quemar la hez del enfermizo y su tufo llega al remero en su barco, un olor que le deleita".

El hombre sale a la cosecha de la cebada. El olor poderoso me rodea, y el agua más pura que en Jabal tiene rumor de otro tiempo... En el más largo día del año calvo, elogiando la tierra bajo el herbaje, yo no sé quién ha seguido tan estrechamente mis pasos. Y los muertos bajo la arena y la orina y la sal de la tierra son ya como cascabillo cuyo grano fue arrojado a los pájaros. Y mi alma, mi alma vela ostentosa a las puertas de la muerte...

- Más dí al príncipe que calle: ¡clavado en la lanza, entre nosotros, este cráneo de caballo!






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martes, 20 de agosto de 2013

Apuntes del subsuelo. Dostoyevski.


"Si fuera solo por pereza por lo que no hago nada..."

Algo de relación si que tiene esta novela con La Metamorfosis de Kafka, o con Pato Salvaje de Ibsen (el que cuando está herido nada hacía el fondo del lago y se agarra a la vegetación para morir, para no salvarse). Incluso, el misántropo protagonista de Apuntes del Subsuelo dice en un momento: quieran o no, señores, me propongo contarles porqué ni siquiera pude cambiarme en insecto. Imposible no imaginarse a mi amigo Kafka sonriendo cuando, seguro, leyó esta frase.

Los protagonistas de Dostoyevsky tienen siempre ese algo demoníaco que abre las puertas del mundo moderno. Manzanas podridas, flores salvajes, frutos del romanticismo y de la razón: demasiado sensibles como para no dejarse llevar por sus instintos y demasiado cobardes y débiles para llevarlos a cabo con firmeza y sin arrepentimientos. Aún así, en su comportamiento hay cierta rebeldía demoníaca (al estilo de Baudelaire) que, utilizando la imaginería del escritor ruso, los salvan. Nuestros inadaptados favoritos, demasiado exigentes consigo mismos y con los demás, pero al fin, fieles solamente a sus sentidos.

Apuntes del subsuelo es la primera de las grandes novelas de Dostoyevski, las novelas de ideas, que tiempo después le convertirían en uno de los grandes escritores universales: Crimen y Castigo, Los demonios, El idiota o Los Hermanos Karamazov. Novelas "profundas" en las que el autor aspira a poner al descubierto los pactos secretos de la condición humana.

No podía ser de otro modo, esta novela fue muy impopular entre el público y los críticos soviéticos, en gran medida por su retrato del ser humano como seres vivos irracionales, incontrolables y nada cooperativos. Aunque esta misma visión descreída del individuo en la sociedad (esa falta de confianza) y sobre todo, la capacidad de elección del protagonista para decidir "condenarse", reflejaban en parte el futuro de las relaciones humanas y servían a Sartre para considerar Apuntes del subsuelo como una precursora del existencialismo.






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sábado, 20 de octubre de 2012

Diarios (1910-1923). Franz Kafka.



Kafka es mi amigo. Es el primer escritor que me interesó y el que más me interesa. Es casi la primera persona a quién quise comprender y quien más me ayudó a comprenderme. Escribí mi primer cuento imitándole. Han pasado más de 15 años desde que abrí La Metamorfosis, El Proceso, o La Condena por primera vez y podría decir que cada acto de mi vida está condicionado por esas primeras lecturas.Así de profundo fue el cambio que supuso en mi visión del mudo. Kafka es mi amigo y no puedo ser objetivo con él.

No puedo leer un texto suyo sin enfadarme. Quisiera de corazón decirle que muchas cosas no eran tan importantes y que no eran culpa suya, ni de su padre, ni de su entorno. Y que ojalá hubiera sabido aceptar que no hay que pedirle tanto a la vida. Me gustaría que su biografía fuera diferente. Que la angustia y la felicidad estuvieran equilibradas. A veces, incluso quisiera que nunca llegase a escribir La Metamorfosis. Ni nada, si era necesario. Preferiría que hubiera escrito novelillas de moda si eso significa que no sufrió.

Sus diarios personales no son una lectura fácil. Y no debió de serlo tampoco para Max Brod, su amigo y testamentario de toda su obra, a quién Kafka le dejó sus escritos para que los quemase. Los trece cuadernos que componen sus Diarios no estaban destinados a la publicación y en ellos, Kafka volcó sus frustraciones y deseos. Estos textos suponen una de las confesiones más intensas de toda la cultura europea del siglo XX.


Quiero transcribir algunas frases:

26 de diciembre de 1910.

Hace dos días y medio que, aunque no del todo, estoy solo y si no me he transformado ya voy camino de hacerlo. 

2 de noviembre de 1911.

Esta mañana, a primera hora, por primera vez en mucho tiempo, la alegría de imaginar un cuchillo que gira clavado en mi corazón.

25 de febrero de 1912

He pasado la noche con total indiferencia junto a la mesa familiar; la mano derecha en el respaldo del sillón de mi hermana, que jugaba a las cartas, y la izquierda posada débilmente sobre las rodillas. De vez en cuando, intentaba ser consciente de mi infortunio, pero lo conseguía a duras penas.

2 de mayo de 1912

La imposibilidad física de escribir y la íntima necesidad de hacerlo. 

3 de mayo

La terrible inseguridad de mi existencia interior.

21 de julio

El mundo tremendo que tengo en la cabeza. Pero, cómo liberarme y liberarlo sin que se desgarre y me desgarre. Y es mil veces preferible desgarrarse que retenerlo o enterrarlo dentro de mí. Para eso estoy aquí, esto me resulta perfectamente claro. 

Odio todo lo que no tiene que ver con la literatura, me aburre sostener conversaciones (aunque sea sobre literatura) me aburre ir de visita; las penas y alegrías de mis parientes me llenan el alma de aburrimiento. Las conversaciones quitan la importancia, la seriedad, la verdad a todo lo que pienso.

14 de agosto

La quiero, pero el amor está enterrado hasta sofocarse bajo el miedo y los reproches a mí mismo.

Me aislaré de todos, hasta la insensibilización. Me enemistaré con todo el mundo. No hablaré con nadie.

6  de agosto de 1914

Desde el punto de vista de la literatura, mi destino es muy simple. El sentido de la descripción de mi visionaria vida interior ha desplazado a todo lo demás al terreno de lo accesorio y se ha atrofiado de un modo terrible y no cesa de atrofiarse más. Nada más podrá satisfacerme nunca.  

5 de diciembre

Mi relación con la familia sólo adquiere para mí un sentido unitario cuando me concibo a mi mismo como la ruina de la familia.

25 de febrero de 1915

Si fuese un extraño que observase el curso de mi vida, diría que todo tiene que acabar en la inutilidad, consumido en dudas incesantes y, en el aspecto creador, siempre atormentándome. Sin embargo, como parte interesada, tengo esperanza...

25 de diciembre

Me consumo sin sentido: me haría dichoso poder escribir; no escribo. Jamás me libraré de los dolores de cabeza. Realmente me he devastado a mi mismo. 

19 de junio de 1916

Olvidarlo todo. Abrir ventanas. Vaciar la habitación, el viento la llena. Uno ve sólo el vacío, busca por todos lados y no se encuentra.

18 de septiembre de 1917

Desgarrarlo todo.

5 de diciembre de 1919.

Otra vez he pasado por esa terrible grieta larga y estrecha que, en realidad, sólo se puede cruzar en sueños. Por propia voluntad, jamás podría hacerlo estando despierto. 






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jueves, 5 de abril de 2012

Soledades. Luis de Góngora.



La portada es un atardecer amarillento en un horizonte marino con un velero contemporáneo al fondo,  a contraluz. Si, el librillo es fino, veraniego, parece una lectura fácil. Se trata de una fea edición de bolsillo que regalaban con un periódico, algo así como una colección de lecturas para el verano bajo el nombre de Biblioteca de Autores Andaluces... sí, sí. Góngora es un "autor andaluz".

En las Soledades, Góngora reinventa un nuevo camino para los poetas posteriores. Aquellos que intentarán captar la esencia misma de las cosas y exaltar el mundo recreándolo.

La palabra soledad se pronuncia en Góngora sin tristeza, porque soledad no es el abandono del desamparado, no es la soledad forzada. Es el retiro lejos de la confusión de la corte, el regreso sobre sí mismo, el acceso a los placeres simples de la naturaleza.


Y como sé que las soledades son un texto confuso y complicado, aquí os dejo un resumen  del recomendable libro de Jean Cannavaggio Historia de la literatura española.

La primera Soledad comienza con la descripción de una tempestad que arroja al pié de un acantilado a un náufrago. Después de escalar una roca en el crepúsculo descubre, del lado de la tierra un abismo sombrío donde brilla a lo lejos una luz:

breve esplendor de mal distinta lumbre,
farol de una cabaña
que sobre el ferro está, en aquel incierto 
golfo de sombras anunciando el puerto.

Penosamente llega a un fuego donde se calientan los cabreros, que lo acogen en su cabaña y le ofrecen leche, cecina, y un abrigo para la noche. Al día siguiente contempla, al amanecer, el panorama que se distingue desde una roca lejana y luego, abandonando el mundo primitivo de los pastores, desciende por un sendero a la llanura, donde empiezan a reunirse mozas y mozos de los alrededores, invitados a una boda en el pueblo.


Al día siguiente, por la mañana, el extranjero admira la decoración vegetal que durante la noche ha transformado en jardín el humilde pueblo. Terminada la ceremonia, una comida campestre reúne a todos los presentes. Luego, el conjunto de invitados va al ejido donde hasta el atardecer se desarrollan juegos rústicos: lucha, salto de longitud y carrera. Mientras aparece el lucero de la tarde, un cortejo acompaña a los recién casados a su nueva vivienda, donde una casta venus ha preparado el lecho:

que siendo Amor una deidad alada,
bien previno la hija de la espuma
a batallas de amor campo de pluma.

La segunda Soledad empieza a la mañana siguiente, al cuarto día del relato. En compañía de un grupo de pescadores que habían ido también a la boda, el extranjero llega a las orillas de una ancha ría. Se aleja en la barca de dos pescadores que, después de recoger sus redes, lo llevan hasta una pequeña isla donde viven con sus hermanos y su viejo padre y en donde las actividades familiares (pesca, jardinería, ganadería, apicultura) ocupan toda la superficie. Después de recorrer la isla en compañía del viejo y de haber apreciado las modestas riquezas de la familia, el viajero es invitado a la comida al aire libre que han preparado los jóvenes.

Al día siguiente, al alba, vuelve a partir en barca con los hijos del pescador, que siguen lentamente la costa. Muy pronto vislumbran un palacio de mármol que iluminan los rayos del sol naciente. Se ve salir de él a un grupo de cazadores a caballo, que llevan con ellos toda clase de aves rapaces utilizadas en cetrería y el extranjero, desde la barca que se desplaza poco a poco, asiste a las diferentes fases de esa cetrería. Luego los cazadores llegan a una pobre aldea costera... La segunda Soledad está sin terminar.

Como explica Canavaggio, las Soledades son la culminación de una historia personal. Es la gestación poética de todas las emociones que el autor pudo experimentar en el curso de sus viajes. Recreación de numerosas sensaciones que le acompañan desde su infancia: el contacto con las cosas simples venidas de la tierra, los frutos, el  trigo, el vino, la leche, la miel, los humildes objetos de la vida cotidiana. En cada verso se siente el deseo de aprehender y de decir la íntima belleza de los seres y de las cosas. Por primera vez la poesía deja de ser un ejercicio fácil, de satisfacerse con formas y colores, de deslizarse por la superficie: con las soledades intenta penetrar en el interior de las cosas, remontarse en su historia como en búsqueda de su esencia.




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IsolagnosisEdiciones en Huida (2013)